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Carlos Carrizosa Torres, Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona, nacido en 1964, ejerce la abogacía desde 1989, especializándose en Derecho de Empresa y Derecho Penal Económico.
María Luisa Almazor López cursó estudios de Derecho en la Escuela Universitaria Abad Oliva, de Barcelona, licenciándose en el año 1985. Durante cinco años preparó la oposición a judicaturas bajo la dirección del Magistrado del Tribunal Supremo Don Jesús Corbal, alternando dicha preparación con el ejercicio de la abogacía, desde 1991.
Ambos Letrados, matrimonio desde 1992, fundaron CARRIZOSA & ALMAZOR, Abogados Asociados, SCP, en el año 1994.
Las disciplinas que ejerce cada uno de los socios son complementarias. Carlos Carrizosa se centra especialmente en la asesoría mercantil, reclamaciones de cantidad y derecho penal, mientras que Marisa Almazor desarrolla su labor en el Derecho Civil privado y el Derecho laboral.
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Foto de Àngel Font para “Assesors Jurídics d’Empresa”, volumen de la serie “Personatges de Catalunya”
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El objetivo primordial del despacho es prestar una asesoría personalizada y de calidad a personas y empresas. Ello exige a los integrantes del bufete una buena formación en parcelas determinadas del Derecho pero que, a la vez, tengan amplios conocimientos y experiencia en otras ramas jurídicas. Los profesionales atentos deben valorar los asuntos en su conjunto. Esta percepción global del ordenamiento jurídico garantizará que, en la resolución de un caso, se emprenda el camino más adecuado y, paralelamente, que se tomen las cautelas oportunas para que lo que por un sitio se arregla no se estropee por otro.
El número de normas legales y de resoluciones judiciales se multiplica día a día. Y el ejercicio profesional requiere respuestas rápidas y seguras. Por ello, CARRIZOSA & ALMAZOR, Abogados cuenta con los más modernos medios informáticos y las más punteras bases de datos de legislación y jurisprudencia. Para un despacho debidamente preparado no debe existir norma legal, precedente jurisprudencial o trámite administrativo que no pueda ser localizado y utilizado; el equipo humano al servicio del cliente debe ser cualificado y saber buscar y encontrar.
Creemos que la diferencia entre el triunfo o el fracaso la determina el trabajo, la inteligencia y la experiencia del Letrado que defiende un caso. Y también la fuerza que confiere el interés exclusivo y humano que, en bufetes como el nuestro, volcamos en el caso concreto de nuestro cliente, interés personal que nunca podrán prestar grandes corporaciones jurídicas, de cuyos Letrados casi siempre se ignorará su competencia profesional y hasta su identidad.
Hacer una buena opción en la elección de sus abogados puede suponer, en suma, orientar su asunto desde el principio hacia el éxito. Déjenos explicarle qué podemos hacer por usted.
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